En medio de las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, las autoridades israelíes, que de hecho se han quedado al margen del proceso, muestran cada vez más abiertamente su descontento ante la perspectiva de un posible acuerdo.
Este lunes, el primer ministro del país, Benjamín Netanyahu, pidió que se intensificaran los ataques contra Hezbolá en el Líbano, y poco antes mantuvo una tensa conversación con Donald Trump, tras la cual, según Axios, "estaba que echaba humo".
Los expertos consideran que cualquier acuerdo entre Washington y Teherán supondrá un duro golpe para las posiciones de Tel Aviv, por lo que la parte israelí podría intentar sabotear el proceso de negociación.
Sin interés en la paz
Los analistas señalan que Israel no considera que una solución pacífica sea un escenario beneficioso para sí mismo y persigue objetivos regionales de mayor alcance.
"Israel no está interesado en una solución pacífica. Su objetivo es establecer control sobre la región y eliminar cualquier perspectiva de otorgar derechos políticos a los palestinos"
"Esa ha sido la política de Israel desde su fundación. Irán es el único país importante de Asia Occidental que apoya de manera concreta y constante la resistencia palestina. Por lo tanto, Israel hace todo lo posible —incluso con la ayuda de Estados Unidos— para debilitar a Irán y despojarlo de su estatus de potencia regional", afirmó en una conversación con RT, Yakov Rabkin, profesor emérito de Historia de la Universidad de Montreal (Canadá) y el autor del libro 'Israel y Palestina: violencia perpetua'.
A su vez, Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, considera que cualquier acuerdo alcanzado supondría una derrota para Israel. "No debería haber ninguna duda, sin embargo, de que si se llega a un acuerdo definitivo —y cualquier acuerdo duradero requerirá casi con toda seguridad un alivio sustancial, si no total, de las sanciones contra Irán—, esto constituiría una derrota estratégica devastadora para Tel Aviv", señaló el experto.
La guerra como medio para mantener el poder
Para el Gobierno de Netanyahu, los conflictos en varios frentes se han convertido desde hace tiempo no solo en un instrumento de política exterior, sino también en una forma de conservar el poder dentro del país.

"Netanyahu quiere evitar elecciones anticipadas, que probablemente perdería, y la guerra ayuda a desviar la atención pública de los fracasos y las crisis internas hacia el discurso de la movilización nacional. Las encuestas no muestran ningún impulso político importante para él, pero la guerra le dio algo que un alto el fuego no le habría dado. Le permitió mantener una agenda centrada en la seguridad, retrasar la presión de la oposición y posponer el momento del ajuste de cuentas político directo", indicó a RT Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio de Moscú.
Sin embargo, Yakov Rabkin duda de que el primer ministro israelí haya logrado convertir los conflictos en una ventaja electoral. "La sociedad israelí, que en general apoya la agresión contra Irán, el Líbano y los palestinos, está dividida respecto a Netanyahu. Siguen existiendo muchas dudas sobre su responsabilidad en el fracaso del sistema de seguridad en octubre de 2023. Además, Israel no ha logrado los objetivos declarados: desarmar a Hamás, neutralizar a Hezbolá y, sobre todo, derrotar a Irán, incluso en alianza con Estados Unidos. Así que, en definitiva, el gobierno israelí no tiene nada logrado", señaló el profesor.
"Lo que realmente ha alcanzado es el genocidio de los palestinos en Gaza, las masacres de palestinos en Cisjordania y, por supuesto, la destrucción de miles de ciudadanos iraníes"
"Todo esto ha socavado drásticamente el apoyo a Israel en los países occidentales, sin el cual simplemente no puede sobrevivir", agregó.
Por manos ajenas
No obstante, los expertos consideran que es poco probable que las autoridades israelíes se lancen a una confrontación abierta con Trump, quien sigue contando con un alto nivel de apoyo dentro de Israel. El propio presidente estadounidense parece haberlo reconocido al escribir que goza de un "índice de aprobación del 99 %" en Israel y que él mismo podría postularse para primer ministro allí.

Por esta razón, según Yakov Rabkin, Israel ya podría recurrir a la ayuda de su influyente 'lobby' en Estados Unidos y de los políticos vinculados a él para impedir que se concrete el acuerdo. Recordó una vieja cita del primer ministro: "Yo sé lo que es Estados Unidos. Estados Unidos es algo que se maneja con mucha facilidad, se mueve en la dirección que queremos. No se interpondrán en nuestro camino".
En este contexto, el AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos), la mayor organización lobista israelí en EE.UU., comenzó a compartir las publicaciones de todos los políticos estadounidenses que critican el acuerdo y abogan por continuar la guerra.
Dos senadores republicanos clave ya han expresado su escepticismo respecto al acuerdo: Ted Cruz y Lindsey Graham*. Al mismo tiempo, un asesor del hijo exiliado del último sah de Irán, Reza Pahlaví, ha acusado a Trump de "rendición total".
"Israel cuenta con un poderoso 'lobby' en Estados Unidos, cuya eficacia no se ve afectada por la opinión pública por el momento. Hace muy poco demostró su fuerza durante las elecciones primarias del Partido Republicano en el estado de Kentucky. Las fuerzas proisraelíes invirtieron una cantidad de dinero sin precedentes para lograr la derrota de un candidato que se atrevió a criticar a Israel", indicó Rabkin.
"Esa victoria podría resultar, desde luego, pírrica, pero por ahora agentes de influencia israelíes tan experimentados como los senadores Ted Cruz y Lindsey Graham* siguen teniendo un peso político considerable. E Israel mismo puede volver a atacar Beirut, socavando así el posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos —no olvidemos que hasta ahora solo es hipotético. E Irán insiste en incluir al Líbano en cualquier solución pacífica", concluyó.
*Lindsey Graham está incluido en Rusia en la lista de terroristas y extremistas.



